Lunes
Lluvioso empieza este día que nada más nacer parece que ya tenga previsto no acabar nunca. De esos días inmortales de diciembre que suelen recaer en lunes.
Hace frío en cada recoveco de esta absurda ciudad y todo huele a mojado, a pelo encrespado y a huesos tiritantes.
Malditos paraguas y asquerosas botas aguadoras que abastecen a mis pies de la rica agua fangosa de las aceras para que no pasen sed, para que les aparezcan las arrugas propias de diciembre.
Pereza recubierta de pereza. Desgana. Desilusión congelada por el frío.
Y ahora, con un beso de mi abuela, me calzo mi abrigo y a la aventura.
