Pintalabios rojo
Al ruedo con el carmín puesto y el corazón en la quinta marcha, que así gasta menos. Aunque ¿a quién le importa el color de los labios si lleva desnuda el alma? ¿A quién le importan los colores si van a violarle el corazón a preguntas? A nadie, pero ella se echa igualmente el carmín como cada día, así al menos puede engañarse a sí misma diciendo que no va a doler, que no va a llorar y sobre todo que mantendrá su dignidad cuando la venda haya caído.
