Heridas de guerra
Estamos en la era de la multi-comunicación y la hiper-compartición y en cambio somos los más grandes ignorantes de todos los tiempos, porque ahora, más que nunca, falta comunicación. Es irónico el silencio que se escucha entre tantísimas voces gritando sin descanso.
Pensamos a menudo que lo sabemos todo y no es así porque todos callamos. Tapamos nuestras heridas, problemas y miedos porque tener grietas en el corazón nunca estará de moda.
Yo las llamo heridas de guerra y todo el mundo tiene las suyas, aunque solamente unas pocas lleguen a ver la luz. Las demás se quedarán enterraditas mudas bajo tres o cuatro capas de tierra imaginaria, absorbidas por el absurdo griterío. Enterradas vivas.
No es que deba ser así, pero así está bien. Cada uno es libre de elegir qué hacer con su dolor y callar siempre es una opción.
