Nada
Me entrego a la nada de una cama que espera resignada que vaya a dormirme con ella. Pensaba que iba a estar bastante más tiempo sin mí pero aquí estoy de nuevo. Sin blancos ni rojos, ni vasos de alcohol ni música discotequera, como si las últimas 4 horas hubieran sido sólo parte de un pensamiento pasajero.
- "Empezamos bien" dice una vocecita protestona en mi cabeza.
- "Ha sido culpa tuya" le contesta otra.
- "Ya lo sé"
