Amigas...
Es como un soplo de aire evocador que me recuerda cual es mi sitio y cual es mi verdadera vida. Aunque últimamente la haya vivido muy poco. Ninguno de esos ocho corazones juzgará si digo o hago algo mal, porque no existen cetros ni coronas y nadie intentará ser más que nadie. Somos un todo.
No tengo que fingir una sonrisa, reir un chiste idiota o hacer oir mi opinión como si ésta no valiera nada. Porque con ellas todo es de verdad, yo soy de verdad.
¿Sabeis panda de ególatras...?
Me encanta mi vida, la verdadera, no la que vosotros conoceis.

