6 julio 2010
Me traje de casa ya puesto el calor y ganas de salir, ver, sentir, palpar y beberme la fiesta. Bajo el pañuelo la ilusión y el orgullo de llamar estas fiestas y este santo "míos".
Cansadas vuestras caras que pedían más chaquetas que cubatas y más cama que desinhibición alcohólica. La noche siguió su curso entre secretos, risas y rumores, la versión local de un sálvame deluxe.
Payasadas varias, aventuras, abandonos y doble ración de casi todo. Por fin, bar. Música.
Sorpresa. "¡Qué cambiado estás! No sabía si eras tú". Beber pero "con control". Gente. Más gente. Tú. Tú. Tú. Me miras. Sonríes. Dos besos. Amigos pueblerinos, amigos de vitoria, gays, hipócritas, negros, callados, amigos presentando hermanos. Tú. Bailar. Apartar idiotas. Bebida autosuministrada. Besos. Baño. Tú. Tú. Tú. Risas. Amigas. Buenas amigas.
Aire "puro" de nuevo. Planes cambiantes. Pablo. Policía. Me rio. Os reis. Bocadillos y bollos. Tus brazos. Sonríes. Sonríes mucho. No dejas de hacerlo. Estás feliz. Soy feliz.
"Ezzeeee". Adiós. "Hola mamá". Cama
