Parecemos dos niñas jugando a ser mayores.
Esta era de mentira, ahora viene la buena. Con dos coletas y faldita corta sonreimos mirando ya al futuro.
Antes de nada, pido perdón porque seguramente no esté del todo bien lo que ahora voy a escribir, así que no me riñas mucho. Porque yo no quiero eso hermana, yo quiero quererte siempre. Pero ya sabes que no decido yo lo que escribo, sino es esto de abajo que bombea el que me dice que me sincere.
Me siento triste por perder a un buen chico que yo creía que llevaría a mis hijos a trepar por Castillos medievales. Y realmente me resulta complicado no poner morros no ante esta esperada decisión, sino ante esta inesperada convicción. Así que perdona si algún día pongo mal fingido gesto o excesivo subjetivismo en mis frases y actos. Pero quiero que sepas hermana, que pase lo que pase, mi vida va a seguir siempre contigo y no con él, o con cualquier otra cosa que se nos cruce, ya sea una Licenciatura, kilómetros de por medio, un amor fallido o un mal trago. Así que, aún con pena, desde aquí me despido del chico de sonrisa bonita y tatuaje de maleante que un día robó el corazón de mi princesa. Aunque no fuera como en los cuentos, que termina en boda y con la boda el por y para siempre, pero fue una historia de calabaza y zapatito de cristal.
Ahora la princesa se monta en su descapotable, se suelta el pelo y pisa a fondo.
Una vez me dijeron: A veces dejar marchar a una persona que quieres es también una manera de demostrar tu amor.
Nadie manda sobre lo que debemos sentir, así que respira tranquila y sonrie como has hecho siempre. Porque eres una valiente. Eso es lo que creo y nada más.
Yo estoy contigo, hermana. Seguiremos buscando.

adri dijo
ya no hay q seguir buscando...espero... jejejeje
13 Septiembre 2011 | 05:58 PM