Hablando de derecho...
Anúdate bien la corbata y aclárate la garganta, que tu voz suene contundente y segura para que nadie se fije en cómo te tiemblan las manos. Fija la mirada en un punto que te de confianza y comienza tu discurso sin hacer caso al eco de tu voz retumbando por los altavoces.
Los nervios y el miedo están en tu cabeza, imagina que no hay nadie mirando. Al fin y al cabo, dejarán de hacerlo cuando lleves un minuto hablando de leyes y jurisprudencia...
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