Rema
Prométemelo otra vez.
Aquí sentados, frente con frente con los ojitos cerrados para no ver si ahora son tuyas o mías las lágrimas que nos están mojando. Dímelo en voz baja una vez más, para que sea un poco más cierto que no habrá oros, ni cimientos, tartamudos melenudos, ni días bajos de frío y viento que pongan el acento a discusiones con argumento. Prométeme que no habrá entre nosotros más kilómetros que los que nos separan físicamente... Júrame que siempre seremos uno, y cuando uno de los dos se vaya esperará al otro para formar esa motita de polvo que se las apaña para ir a Jaca los domingos y los jueves a la Sabana a ver girafas y pirañas.
Ahora deja que sorba de tus mofletes la mitad de esa culpabilidad que tanto te pesa y escóndete en mis brazos que esta barquita no se detiene. Vuelve a tener dos remos.

