Sin piruletas
Aveces te vuelves frío, helando todo cuanto tocas. Impermeable, opaco, indiferente y conformista. Hay veces, como hoy, que destrozas los besos que te doy con conformismo y sistematización. Juntas los labios, los levantas y esperas a que llegue el beso que ves venir. Y éste, que nacía de mi boca enamorada muere en ese mismo instante al ver tan gélido panorama.
No quiero más besos convertidos en costumbre, no más besos a una pared. No quiero que las únicas muestras de cariño sean las que yo busco. Estoy cansada y ya no tengo piruletas de corazón para ti. Si quieres algo de eso, búscalo tú.
