Una de cal y una de arena
Y es que parece que la cal esté obsesionada con la arena, que no va a ningún lado si su compañera no lo hace. Y si viene algo bueno cierra los ojitos que ahora toca que llegue lo malo. Va junto, cómo decirte que no podrás separarlo aunque quieras. Y así es como tan pronto te sonrío como te lloro. Todo culpa de la cal y la arena que vienen una tras otra. ¡Maldita cal y maldita arena!
Que venga lo bueno y lo malo se quede en casa...
