1.47
Cantaba para no sentirse sola. Para escuchar otra voz que no fuera la de su conciencia. Y ahora, tumbada sobre la cama recita algún que otro verso de poetas olvidados. A un lado las ganas de avanzar y al otro todo lo que iba a dejar atrás.
"Mañana será mañana" se dice a sí misma para no reconocer que le da miedo el mañana, que prefiere que siga siendo hoy dónde aún nada pasa, dónde aún no ha avanzado.
Y se cuenta para dormir el cuento del fuego que se enamoró de un bloque de hielo. Y relee la moraleja porque al fin y al cabo aunque sean fuego y hielo, se sabe que el hielo también quema y el fuego no siempre calienta.
Apaga las pequeñas luces de la ciudad cerrando los ojos y resopla.
Mañana será mañana.

