Velero
Hace días que nada se sabe de un velerito que solía visitarme. Estará ocupado en su difícil quehacer de marinero. Necesitará descansar y no es para menos, que ser marinero no es trabajo fácil, sobre todo cuando no te enseñan a combatir tormentas emocionales tan inexplicablemente pronto minúsculas como arrolladoras y envolventes. Y llega el día en que la marea sube y las olas lo tragan mar adentro. Naufraga para reponer fuerzas.
Pero hay algo que nadie sabe. Y es que tengo guardada en mi baúl una cometa para cuando pasa eso. Yo la pongo a volar para que mi velero aunque se aleje la pueda ver ondeando por el cielo y así cuando quiera volver sepa a dónde tiene que hacerlo. No vaya a ser que se pierda y deje de ser mi velero.


ann dijo
te ADORO, que lo sepas. Ni te imaginas cuanto Ma!!!!!!!!
1 Abril 2009 | 09:09 PM