Recién amanecida mañana de 21 de diciembre
38 minutos más tarde de que yo escribiera mi último post el mensaje llegó. Seco, cansado seguramente. Absurda queja la mía, si hubiera esperando 38 minutos no hubiera malgastado tiempo y esfuerzo de borracha en cómo describir el rechazo con palabras suaves y no apocalípticas que es lo que suelo hacer.
9 horas antes de que ese mensaje llegara yo había mandado el mío. 9 horas. El mensaje llegó 9 horas tarde y 38 minutos después de que yo me hartara de esperar respuesta.
