Carpa 2008
Envuelta en un albornoz rojo, con los pies mojados y con las rotundas frases de una recién descubierta canción que suena como fondo por los altavoces de mi portatil me decido a volver a escribir. 
Ayer fue la famosa carpa que actúa como una sirena a la llamada de jóvenes, mientras los no tan jóvenes deciden huir lejos del "escandalo" tapándose los ojos y los oidos para seguir ignorando que sus hijos, sobrinos, nietos, hermanos y primos están perdiendo su dinero y dignidad sometidos por la igual cantidad de alcohol como sangre en las venas
Desde luego el alcohol que corría por las mías superaba la cantidad del año pasado. Intentaba algo, quería algo con todas mis fuerzas que poco a poco se va apagando muy a mi pesar. No te ilusionas y ese es el punto a partir del cual una parábola se empieza a invertir. Crece, crece, crece y después empieza el recorrido que la lleva a morir. Pero... hemen... Mejor silencio.
Y entre gritos y cubatas una mano agarró la mía y unos labios besaron los míos. Y probé otros besos que no fueran tus besos. Y recordé que existen más bocas que la tuya que fue la que aprendí de memoria a besar. Agarré su mano y desaparecimos. Besos que sabían a besos sin nombre, abrazos anónimos y completa atención desconocida sólo para mi.
Tus labios que ya no son mis labios hablan despreocupados y hasta cierto punto felices, mientras yo escribo todas estas cosas que nunca llegarás a leer. Mientras alabo tu boca y endioso tus besos y te digo que los regalo porque yo ya no los quiero
Tres hombres y un mismo post. Y de todo esto que digo... sólo me importa la única frase que no se entiende.
